
Apareció un día, de nadie sabe dónde, en la puerta de mi trabajo. No pude evitar mirarle a los ojos, los tenía en forma de avellana y eran de color canela, expresaban una mezcla de tristeza, inseguridad y miedo. Hice mi jornada diaria y al salir continuaba allí, agazapado detrás de un coche. Asomó la cabeza y vi como me perseguía con la mirada....